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¡Saludos, votantes agotados y seres con cosas mejores que hacer! La jornada de reflexión ya es historia, y en España, hemos cruzado con creces el umbral de la medianoche. Nosotros, los "españolitos de bien" – por usar una frase hecha cualquiera – enfrentamos una nueva jornada electoral. Así que sumerjámonos de lleno en todo lo que me resulta incomprensible sobre este vasto tema. Empecemos.
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| No he encontrado con la bandera de "Españita". |
Primero, y para quitármelo de encima lo más pronto posible, me encuentro cada vez con más desgana y desilusión hacia estos días. Días que deberían ser la "fiesta de la democracia" pero que, de alguna retorcida manera, han mutado en jornadas donde algunos inocentes (y otros que de inocentes tienen muy poco y saben muy bien a lo que van) depositan papeletas en una urna con la esperanza de elegir a personas que nos representen. Personas que deberían hacer cumplir las leyes existentes y promulgar nuevas que nos permitan avanzar como sociedad. Sin embargo, lo que suele salir de allí son individuos a quienes parecemos importarles un comino. Sujetos que sólo buscan su propio beneficio, tramando algún chanchullo, preparándose para el próximo pelotazo urbanístico, o en el mejor de los casos, buscando un puesto cómodo para un pariente (o varios, porque claro, todos tenemos hermanos y primos). Como si fuese poco, cada una de estas acciones no excluye la posibilidad de cometer todas las demás. En fin, para terminar con este engorroso punto, en este país queda un escaso número de personas que verdaderamente deseen ser un cargo electo con el fin de ayudar a la ciudadanía. Lo que sobra, es una clase política de baja estofa que nos mira con desprecio y aires de superioridad, que sólo nos necesita un par de veces cada cuatro años y se lleva las manos a la cabeza cuando los pillan con las manos en la masa. Y de eso tenemos la culpa todos nosotros también.
El segundo punto crucial que no logro entender es que ya no sé de qué lado estoy. No es que no lo sepa, siempre me he considerado progresista y de acuerdo a esto ejerceré mi voto, el problema es que, al parecer, ya no soy lo suficientemente progresista. Lo cual, con la dialéctica actual, casi me convierte en uno de esos fachas de siempre. Aquí sí estoy perdido, bastante perdido. Siempre he creído que la izquierda tiene un talento peculiar para disgregarse, diseccionarse y terminar siendo un montón de ideas deshilachadas sin ninguna oportunidad de ser relevante al formar un gobierno. Eso es lo que ha sido históricamente y parece que así continuará.
Ahora bien, siempre he considerado al PSOE como algo temeroso y conservador, aunque también es predecible y por lo tanto confiable. No me molesta que exista una fuerza más a la izquierda del PSOE, el problema es que esta fuerza es un revoltijo de ideas, ideales y mezclas varias. Una cosa es ser progresista y otra un revolucionario. Un revolucionario busca destruir lo establecido para imponer lo suyo, ni más ni menos.
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| Democracia real, estaría bien. |
Antes de perderme, estaba hablando de que ya no soy tan progresista como debería. Tal vez sea la edad, o tal vez no quiero que me engañen más de lo necesario, pero me quedaré con mis ideas poco progresistas de igualdad entre hombres y mujeres, protección al trabajador, derecho a una educación y una sanidad públicas, gratuitas y de calidad (y si es sin sesgos, mejor), leyes que protejan el medioambiente, y una sociedad abierta e inclusiva (y que use bien el lenguaje, sin tener que inventar tanto).
Y otras mil ideas más que deberían estar en el manual del sentido común pero que damos por sentadas. Así que, dejando en el tintero mil cosas y después de algunos saltos de mata o giros bruscos durante el camino, me despido por hoy, prometiendo, como buen político, que intentaré corregir los errores cometidos en esta entrada en las próximas.
En fin, amigos, disfrutad del domingo, votad con libertad y alegría, pero sobre todo recordad que los políticos deben servirnos a nosotros, no al revés. Son ellos los que nos deben rendir cuentas y nuestro es el poder, al menos así debería ser. Así que si logran que nos enfrentemos entre nosotros en lugar de ayudarnos, ellos ganan y nosotros perdemos.
Un abrazo enorme a todos y hasta la próxima entrada.
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